jueves, 6 de agosto de 2026

TRISTE REALIDAD

 Vemos todos los días como poco a poco se van desmontando todo aquello que muchas personas creímos importante.

LLevamos  muchos años luchando por un mundo mejor y estábamos seguras de que lo estábamos logrando. Superamos el rechazo, el miedo a enfrentarnos al mundo para poder tener la dignidad que cualquier ser humano tiene derecho a tener.

Fuimos las primeras en darnos cuenta de que era importante nuestra independencia económica, nuestra libertad para poder decidir aquello que creíamos en lo que podríamos crecer.

Buscamos la conciliación familiar con muchos impedimentos al principio, pero seguimos luchando y trabajando en ello hasta que nos empezamos a sentir nosotras mismas, sin ser un mueble robot que trabaja todo el día en el hogar familiar y pocas veces se nos ve, o se nos valora.

Afortunadamente, hubo gobiernos que se preocuparon de ayudarnos a ser visibles , a ser personas, a sentirnos valoradas y sobre todo, a sentirnos iguales.

En lo bueno, en lo malo y apoyando el hombro en igualdad .

Pero esto, al igual que el cambio climático, la diversidad, la violencia de género y algunas otras cosas, hay personas que ni lo aprueban, ni lo aceptan.

Hoy, también hubo un asesinato machista.

Una mujer que había decidido denunciar a su marido por violencia de género y del cual se había separado, fué asesinada mientras cumplía con su trabajo.

Ella era guardia civil; él, también.

Ella, estaba en el sistema BioGen, por el riesgo que tenía.

Él, estaba destinado fuera de la comunidad y se le habían retirado las armas.

Todo fue insuficiente; nadie sabe porqué tenía un arma, nadie entiende porqué dejó a sus tres hijos sin madre.

Nadie podemos entender, porqué mientras ella cumplía con su trabajo, el le disparó a bocajarro y segó su vida.

Este año, ya son 35 las mujeres asesinadas sin mas motivo que la supremacía que algunos hombres creen tener sobre nosotras.

Cuando escucho la negación de la violencia de género, el machismo y los comentarios obscenos que a boca llena sueltan algunos políticos y políticas, se me pone la piel de gallina.

Yo, tengo los suficientes años, como para saber lo que es una dictadura.

Yo, sé como se hablaba de la mujer y su comportamiento en los sesenta, setenta.

A mí, no se me olvidó la dependencia que teníamos, primero de nuestros padres y luego, de nuestros maridos.

Estamos en un momento, en el qué si nuestra juventud no estudia la historia, ésta, se repetirá.

Que nadie piense que los derechos adquiridos y muy luchados, no se van a perder porque hay leyes que nos protegen; las leyes, se cambian y mucho me temo que, sin tardar.

Expliquemos a nuestros hijos y nietos, lo que hemos vivido y que no podemos permitir que vuelva.




domingo, 2 de agosto de 2026

en el día de ayer

Hay días que tienen algo especial.

Seguramente todos lo tienen, porque poder estar  aquí y poder describirlo, ya es algo especial.

También sería especial, saber describirlo, pero haré lo que pueda para decirlo todo, sin decir nada.

Voy a situar esta historia de forma que se pueda transcribir unas vivencias, sin que nadie se sienta aludido/a, pero intentando describir las emociones vividas y la felicidad que ello destila.

Cuando empezamos la vida de adultos, tenemos la fuerza, la energía y la ilusión que nos lleva en volandas a cualquier sitio que nosotros nos podamos imaginar; por ello, tenemos proyectos e ilusiones y una de las mas grandes, es formar una familia.

Y lo hacemos, pasando momentos buenos y menos buenos, pero siempre con el afán de mejorar nuestra situación y la de nuestra familia.

Seguramente que una gran mayoría, lo conseguimos, pero luego ya miramos  y nos preocupamos por el futuro de esa familia creada.

Nos preocupamos por sus problemas y nos alegramos con sus éxitos(familiares, laborales y personales)

Por lo tanto, nuestra madurez, la disfrutamos con sus progresos y bienestar.

Ayer tuvimos una reunión familiar y nos juntamos tres generaciones para celebrar un bonito acontecimiento. Fue especial y muy guapo(podría decir bonito) pero yo me explico así.

En esas tres generaciones, había dos protagonistas, pero me voy a reservar mas datos por no dar detalles de la intimidad de los mismos.

Pero también había, como no, otros protagonistas y todas y todos nos dieron una lección de humildad, respeto y cariño. De empatía, generosidad y saber estar.

Pero por encima de todo, en su comunicación y en su forma de actuar, lo que más vi, fue mucho amor, mucho respeto y mucha integridad.

Nos sentimos bien y  cómodos, sabiendo que aunque la vida a veces nos juega malas pasadas, están preparados para gestionar todos aquellos impedimentos que la vida les presente.

Por eso, aunque la vida a veces nos ponga algunas pruebas duras de llevar, cuando nos premia, lo hace con generosidad.

Prometo volver pronto a escribir algo más. Ayer, una de las personas que asistieron  al evento, me animó a ello y un día cualquiera, le dedicaré mi escrito, solo a ella.